Ciencia en América Latina

Hugo Aréchiga

Un hombre dedicado a la ciencia.

Debo confesar que siento un profundo pesar al escribir estos párrafos, aún cuando son de reconocimiento al talento y a la obra de quien fue Presidente de ACAL desde 1998 hasta el pasado 15 de Septiembre cuando falleció inesperadamente en Izmir, Turquía. Allí se encontraba participando como docente en un curso organizado por la International Brain Research Organization (IBRO)

estamos tratando de establecer acuerdos similares con los organismos rectores de ciencia y tecnología de cada país de la Región. En el Acuerdo con CONACYT/México se establece el financiamiento por parte del CONACYT de las actividades científicas de la ACAL que se lleven a cabo en instituciones mexicanas de investigación. Con ese mismo espíritu, firmó luego, también, un Acuerdo con la Academia de Ciencias del Tercer Mundo (TWAS), mediante el cual se abrió el concurso para el Premio TWAS de la ACAL, con el propósito de estrechar la colaboración entre científicos latinoamericanos y de otros países en desarrollo.

Con el objetivo de establecer mecanismos de cooperación para la publicación del periódico mexicano mensual Descubrir Latinoamericano de circulación iberoamericana y orientado a la comprensión pública de la ciencia y la tecnología, la ACAL y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) firmaron un convenio específico de colaboración, mediante el cual se aprovecharían los recursos humanos, materiales y de información de ambas instituciones.

Durante la realización de la Segunda Conferencia sobre Investigación en Salud, El papel de la Universidad, realizada en la Universidad de La Habana en Noviembre del año 2000, se firmó un Convenio de Cooperación entre la Unión de Universidades de América Latina (UDUAL) y la ACAL. Posteriormente, dentro de este Convenio se enmarca la estructura y funcionamiento de la Red de Programas Universitarios de Investigación en Salud de América Latina (PUISAL), la cual es una organización internacional que se integra con Programas y Organismos universitarios vinculados a la investigación en salud, con interés prioritario en América Latina.

Una de las últimas contribuciones de Hugo fue la firma de una Carta de Intención con la participación de los Directivos de las distintas Academias de Ciencia de América Latina y la Región del Caribe, en la cual expresan su intención de crear una Red Interamericana de Academias de Ciencia, conjuntamente con las Academias de Ciencia de los Estados Unidos y Canadá, cuyos Presidentes expresaron la misma intención con el objetivo de promover y reforzar las actividades de las distintas Academias, fortaleciendo las relaciones de cooperación entre nuestros países. Esta Red colaborará muy cercanamente con organizaciones nacionales, regionales y multilaterales, particularmente con la Organización de Estados Americanos (OEA).

Hugo Aréchiga, Premio Nacional de Ciencias 1992, era un líder en la ciencia mexicana y su calidad científica era muy reconocida también fuera de su país. Tenía una memoria privilegiada y una cultura científica admirable. Su visión y capacidad de síntesis eran apreciables. Era auténtico amigo. Se comunicaba sin dificultad con todos los miembros de ACAL de todos los países latinoamericanos. Era una persona afable, sencilla y de gran corazón. Recuerdo cómo hace algún tiempo, conversando sobre algunas dificultades de la ACAL, debidas a la escasez de recursos para desarrollar plenamente su plan de trabajo, al estudiar las causas de esto se mencionó a personas relacionadas con la disminución de las donaciones, a lo que respondió Hugo, solicitando olvidar esos incidentes y a quienes aparecían como autores del mismo, y añadiendo para terminar: "…eso ya pasó hace algún tiempo, mejor es olvidar lo ocurrido y seguir todos juntos adelante…".

Confieso que siempre he sentido y siento una sincera admiración por quienes saben perdonar, virtud humana necesaria para el liderazgo de organismos como los que presidió en vida Hugo Aréchiga, entre las cuales podemos citar: la Red de Programas Universitarios de Salud de América Latina (PUISAL), el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), la Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas, la Academia de la Investigación Científica, la Academia Nacional de Medicina y más recientemente la de Coordinador General del Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República de México.

Como Presidente de la ACAL, su labor fue constante e incansable. Desde su nombramiento en 1998, se dedicó a fortalecer los objetivos de la ACAL en toda la Región. Hugo tenía muy claro cuál es el rumbo que debe tener la ciencia en la Región. Tenía el perfil adecuado para dirigir la ACAL, pues por convicción, manifestaba en todo momento y buscaba estrechar y consolidar lazos de cooperación de ACAL con diversas instituciones y entre los científicos de la Región.

Durante su mandato se incrementó el número de Académicos de ACAL a 205, de los cuales 23 son Miembros Correspondientes, categoría establecida para crear espacios para que los científicos latinoamericanos residentes fuera de la Región, puedan seguir vinculados y contribuyendo, desde sus países de residencia, al desarrollo de la ciencia en Latinoamérica.

Firmó un Acuerdo de Cooperación de ACAL con el CONACYT/México a fin de proporcionar un marco de referencia que permita continuar y fomentar el desarrollo de la cooperación científica, partiendo de una   base   de   reciprocidad   y   por   ello

Hemos perdido un personaje muy importante, tanto por su calidad como científico como por la cantidad de funciones que desempeñaba con mucho acierto y gran dedicación. Se pierde un gran colaborador. Se pierde un gran amigo.

Raimundo Villegas P.
Canciller de la Academia de Ciencias de América Latina • ACAL
Profesor del Instituto de Estudios Avanzados • IDEA